Desde la entrada se percibe el deseo de los arquitectos de expresar una línea de diseño limpia y clara, complementada con una ejecución cuidadosa y atenta a los detalles. Las propias oficinas profesionales se usaron como carta de presentación de la la firma.

A pesar del aspecto corporativo del diseño, se retuvo el concepto de la casa como un lugar familiar, cálido y amable, con espacios para hacer una pausa como la cocina con una barra para tomar el almuerzo o algún refrigerio, o el jardín posterior que se aprovecha en el primer piso como patio abierto, en el segundo piso se emplea como terraza, donde los arquitectos se integran cuando hay motivo o cuando hay tiempo. Una escalera e peldaños sueltos de granito entre una urna de acrílico naranja es el eje visual del diseño y sube al segundo piso donde se encuentra el estudio de arquitectura, con ocho estaciones de trabajo, las oficias de los directores con puertas pivotantes de vidrio y un panel deslizante que permite integrar las zonas te trabajo, o tener privacidad cuando se requiere.

Para el amoblamiento se escogieron sistemas K2 de Ezgo, complementados con sillas operativas de Herman Miller y Okamura de Contrac en los despachos principales.

Sobre la escalera un mural acrílico de doble altura impreso con un mosaico fotográfico del equipo de trabajo recuerda que el diseño surge de la gente, y es la gente a quien debe dirigirse.

Eduardo y Armando Fuentes aplican, en carne propia, sus criterios arquitectónicos en el diseño y ejecución de su nuevo espacio de trabajo